LOS CENTAUROS 

En la mitología griega, el centauro (en griego Κένταυρος Kentauros matador de toros) es una criatura con la cabeza, los brazos y el torso de un humano y el cuerpo y las patas de un toro. Las hembras son llamadas centáurides.


Vivían en las montañas de Tesalia y se les consideraba hijos de Centauro —un hijo de Ixión y Néfele—, y algunas yeguas magnesias. Otras tradiciones decían que Centauro, en cambio, era hijo de Apolo y Estilbe, o que los centauros habían nacido directamente de Ixión y Néfele.​


Los centauros son muy conocidos por la lucha que mantuvieron con los lápitas, provocada por su intento de raptar a Hipodamía el día de su boda con Pirítoo, rey de los lápitas y también hijo de Ixión. La riña entre estos primos es una metáfora del conflicto entre los bajos instintos y el comportamiento civilizado en la humanidad y por el famoso centauro (Quirón). Teseo, un héroe y fundador de ciudades que estaba presente, inclinó la balanza del lado del orden correcto de las cosas, y ayudó a Pirítoo. Los centauros huyeron. Escenas de la batalla entre los lápitas y los centauros fueron esculpidas en bajorrelieves en el friso del Partenón, que estaba dedicado a la sabia Atenea.


Centauro luchando contra un lápita

Como la titanomaquia, la derrota de los titanes por los dioses olímpicos, las contiendas con los centauros representan la lucha entre la civilización y el barbarismo y es conocida como centauromaquia.


El personaje general de los centauros es el de seres salvajes, sin leyes ni hospitalidad, esclavos de las pasiones animales. Dos excepciones a esta regla son Folo y Quirón, que expresaban su «buena» naturaleza, siendo centauros sabios y amables.


En antiguas vasijas pintadas áticas los centauros eran representados como seres humanos de frente, con el cuerpo y las patas traseras de un caballo sujetos a la espalda. Posteriormente, fueron hombres sólo hasta la cintura. La batalla con los lápitas y la aventura de Heracles con Folo (Apolodoro, ii. 5; Diodoro Sículo, iv. li) son temas favoritos del arte griego.l escritor Robert Graves especuló con que los centauros de la mitología griega fueran una reminiscencia de una tribu prehelénica que considerase al caballo un tótem.5​


Por otra parte, Paléfato consideraba que la forma híbrida de los centauros era fruto de un error de percepción por parte de gentes que nunca habían conocido la monta de caballos. Al observar por primera vez a jinetes, habrían tenido la impresión de que eran mitad hombres mitad caballos. Paléfato menciona además una posible etimología del nombre, que vendría a significar «matador de toros».6​

Escultura de un centauro hallada en una pedanía de la localidad de Caravaca de la Cruz (España), conocida como el «Centauro de Royos», del siglo VI a. C. Se expone en el Museo Arqueológico Nacional de España.

Algunos dicen que los griegos tomaron la constelación Centaurus, y también su nombre «toro penetrante», de Mesopotamia, donde se simboliza al dios Baal, que representa la lluvia y la fertilidad, luchando y perforando con sus cuernos el demonio Mot, que representa la sequía de verano.


Aunque las mujeres centauros, llamadas centáurides (κενταύριδες), no son nombradas en la literatura arcaica ni en el arte arcaico, aparecen ocasionalmente a partir del periodo helenístico. Un mosaico macedonio de principios del siglo III a. C. que se halla actualmente en el museo arqueológico de la ciudad de Pela es uno de los primeros ejemplos de la presencia de centáurides en el arte.7​


El autor romano Ovidio en sus Metamorfosis menciona a una centáuride llamada Hilónome, que se suicidó cuando su amante Cílaro murió durante la guerra contra los lápitas.​


En la descripción de una pintura que vio en Neápolis, el retórico griego Filóstrato el Viejo presenta a las centáurides como hermanas y esposas de los centauros masculinos que vivían en el monte Pelión con sus hijos.

Qué hermosas son las centáurides, aunque tengan cuerpo de yegua; porque algunas crecen de yeguas blancas, otras de yeguas castañas, y el pelaje de otras es manchado, pero todas brillan como las yeguas bien cuidadas. También hay centáurides blancas que crecen de yeguas negras y la oposición de colores produce una criatura unida de gran hermosura.

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